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El gluten no es una molécula simple, está formada por dos grupos principales de proteínas: Las gluteninas y las gliadinas. Se puede ser alérgico a cualquiera de ellas, o a alguna de las doce distintas unidades más pequeñas que conforman la gliadina.

Es hora de crear nuevos estándares de lo que significa ser intolerante al gluten. El problema que ocasiona esta proteína es mucho más grave de lo que cualquiera haya imaginado antes, y su impacto en la sociedad es mucho mayor de lo que se había estimado.

Una de las aportaciones más importantes en fechas recientes sobre la enfermedad celiaca es que no se limita solo al intestino también afecta al cerebro, el gluten se vincula con el daño neurológico tanto en pacientes con celiaquía como en pacientes que no muestran señales de padecer la enfermedad.

Cuando introducimos algún alimento en nuestro cuerpo que desencadena una respuesta inflamatoria, aumenta el riesgo de enfrentarnos a una mezcla de problemas de salud, cefaleas, niebla cerebral, hasta afecciones más graves, como depresión o Alzheimer.

Debemos entender que las alergias alimentarias son una respuesta del sistema inmune, aunque también pueden darse si el cuerpo carece de las enzimas adecuadas para digerir ciertos ingredientes, en el caso del gluten, su cualidad pegajosa interfiere con la descomposición y absorción de nutrientes.

Este proceso suele causar daños en el tejido, y las paredes del intestino sufren; dando como resultado lo que se conoce como síndrome del intestino permeable. La sensibilidad de volverte alérgico a otros alimentos aumenta y la  inflamación constante nos pone en riesgo de desarrollar una enfermedad autoinmune.

Casi dos mil años le ha costado a la humanidad darse cuenta de que una proteína alimentaria común que se incluyó en la dieta humana de forma tardía, en términos evolutivos (hace alrededor de diez mil años) puede producir enfermedad no solo en el intestino, sino también en la piel y el sistema nervioso. Las múltiples manifestaciones neurológicas de la intolerancia al gluten pueden no involucrar al intestino. Por lo que los neurólogos deben familiarizarse con los síntomas neurológicos más comunes así como de los medios para diagnosticarla.

El gluten se oculta donde menos lo esperas, está en los sazonadores, en los condimentos, en los cocteles e incluso en los cosméticos, en las cremas de manos y hasta en los helados, en los suplementos nutricionales, en los edulcorantes, en los productos de soja, en algunos medicamentos.